enero 15, 2009

ESPACIO Y TIEMPO







A quien no es matemático lo sobrecoge un misterioso escalofrío cuando oye hablar de objetos "cuatridimensionales" como si se tratara de conceptos ocultos. Y, sin embargo hay afirmación más trivial que decir que nuestro mundo es un espaciotiempo continuo cuatridimensional.




LA TEORÍA de la relatividad de Einstein alteró básicamente nuestros conceptos de espacio y tiempo, que dejaron de ser categorías independientes para fusionarse en un solo concepto: el espaciotiempo.




El espacio posee tres dimensiones: esto quiere decir que, para determinar la posición de un punto, se necesita un sistema de referencia y tres números (llamados coordenadas) (Figura 1). O, dicho de otro modo, que todo cuerpo posee altura, anchura y profundidad. El tiempo, por otro lado, es unidimensional y sólo se necesita un número para precisar un intervalo de tiempo. En la mecánica clásica, el espacio y el tiempo eran dos absolutos, independientes entre sí. En la teoría de la relatividad, se unen para formar el espaciotiempo de cuatro dimensiones: tres dimensiones espaciales y una dimensión temporal; cada "punto" del espaciotiempo es un suceso que se caracteriza con cuatro números: tres par describir la posición donde ocurre y uno para determinar el tiempo al que sucede. El hecho de que el espaciotiempo tenga cuatro dimensiones no es nada sorprendente, al contrario de lo que podría sugerir la idea de una cuarta dimensión. Lo único novedoso es que las cuatro coordenadas del espaciotiempo aparecen unidas en la teoría de la relatividad, mientras que en la física clásica están disociadas en tres espaciales y una temporal.





Incluso, el espaciotiempo de cuatro dimensiones posee propiedades geométricas bien establecidas. Esto lo demostró en forma convincente el matemático Herman Minkowski, poco después de que apareciera la teoría de la relatividad. Los fenómenos físicos ocurren en el espaciotiempo que los físicos y matemáticos llaman espacio de Minkowski, un espacio de cuatro dimensiones en el que cada punto es un suceso y en el que se puede, incluso, definir la "distancia" entre sucesos {Para más detalles, véase S. Hacyan. Los hoyos negros y la curvatura del espaciotiempo, FCE. La Ciencia desde México, núm. 50, 1988.}.








Figura 1. Un sistema de coordenadas permite localizar un punto en el espacio usando tres números: x, y, z.






LA CONTRACCIÓN DEL TIEMPO


Evidentemente, la contracción relativista del tiempo es muy importante en el caso de las partículas que se mueven a velocidades cercanas a la de la luz. Los físicos que estudian las partículas elementales utilizan aceleradores de partículas, que son aparatos que imprimen una velocidad, cercana a la de la luz, a electrones, protones o núcleos atómicos. Estas partículas, al chocar entre sí, se "rompen", o, más precisamente, producen nuevas partículas al transformar su energía en masa. En este tipo de experimentos, el uso de la mecánica relativista es tan común como lo es el uso de la mecánica newtoniana a un ingeniero que construye edificios o puentes.


Supongamos que, alguna vez en el futuro, la humanidad llega a disponer de naves espaciales capaces de viajar a una velocidad cercana a la de la luz. Los dos sistemas de referencia a considerar son, entonces, la Tierra y la nave espacial. ¿Cómo se relacionan entre sí los tiempos medidos en esos dos sistemas?



Supongamos, por ejemplo, que una nave espacial viaja a la estrella más cercana, Alfa Centauri, que se encuentra a cuatro años luz de distancia. Al tratar distancias cósmicas utilizaremos el año luz como unidad de medida: es la distancia recorrida por la luz en un año y equivale a unos nueve billones de kilómetros. Los tripulantes de la nave no sentirán nada en particular con respecto a su tiempo pues sus relojes marcharán normalmente. Será a su regreso a la Tierra cuando notarán que los relojes terrestres y los de la nave no coinciden: el tiempo medido en la nave, desde que salió hasta que regresó, será un factor [raíz cuadrada(1-(v2/c2))] veces más corto que el mismo periodo de tiempo medido en la Tierra.



Algunos ejemplos cuantitativos ilustrarán este efecto: Si la nave espacial viaja a una velocidad de "sólo" 100 000 kilómetros por hora, por ejemplo, tardará unos 80 000 años en llegar a Alfa Centauri y regresar a la Tierra: el tiempo transcurrido en la nave será sólo unas tres horas más corto que el registrado en la Tierra. Pero si la velocidad de la nave espacial es cercana a la de la luz, la contracción del tiempo se manifestará en toda su magnitud: si la nave viaja a 299 000 kilómetros por segundo, transcurrirán poco más de ocho años, medidos en la Tierra, desde el momento en que despega la nave hasta que regresa, pero para los tripulantes habrán pasado ¡solamente siete meses!; y si el viaje se realiza al centro de nuestra Galaxia; distante 30 000 años luz, a la misma velocidad de 299 000 kilómetros por segundo, entonces pasarán 60 000 años en la Tierra, pero ese mismo viaje durará sólo 4 400 años para los tripulantes de la nave espacial; quizás puedan permanecer en hibernación durante ese tiempo, pero cuando regresen, la Tierra será muy distinta a como la dejaron.


Los vehículos espaciales lanzados en la actualidad están muy lejos de alcanzar velocidades cercanas a la luminosa. Para ellos, el efecto de la contracción del tiempo es extremadamente pequeño, pero no despreciable si se quieren realizar mediciones de muy alta precisión. Las variaciones relativistas del tiempo se toman en consideración, como parte de la rutina para guiar los satélites artificiales y determinar su posición con gran exactitud.

La contracción del tiempo que ocurre en un viaje interestelar a gran velocidad parecería conducir, a primera vista, a una contradicción con el principio de la relatividad. En efecto, consideremos el caso de dos gemelos, uno de los cuales se queda en la Tierra y el otro realiza un viaje a las estrellas con una velocidad cercana a la de la luz. Como indicamos anteriormente, el gemelo viajero regresará a la Tierra más joven que su hermano que se quedó. Pero, de acuerdo con el principio de relatividad, el tripulante de la nave espacial puede afirmar que él está en reposo y es la Tierra la que se mueve; ningún experimento físico puede demostrarle lo contrario. Sin embargo, de acuerdo con esta interpretación, el gemelo que permaneció en la Tierra debe ser el más joven, cuando la Tierra se "vuelva a unir" con la nave espacial. Ésta es la llamada Paradoja de los gemelos. Contrariamente a lo que piensa la gente, la paradoja no es el hecho de que un gemelo envejezca más rápido que otro, sino en el razonamiento capcioso que sugería que los dos gemelos concluirían que es el otro quien envejecería más. Como se ha visto los cálculos de los dos gemelos concuerdan en que será el gemelo terrestre quien envejecerá más.

La situación anterior se puede ver más claramente si suponemos que una cámara y un receptor de televisión se encuentran en la nave espacial. ¿Cómo se verían mutuamente los que se quedan en la Tierra y los que viajan? Hay que tomar en cuenta que, además de la contracción relativista del tiempo, también influye el hecho de que la distancia entre la Tierra y la nave aumenta gradualmente, por lo que las señales luminosas tardan cada vez más en llegar de un sistema al otro. Si se toman en cuenta estos dos efectos combinados —contracción del tiempo y retraso de la luz— resulta que el tiempo en un sistema se ve transcurrir más rápidamente o más lentamente en otro sistema según si ambos sistemas se acercan o se alejan. Así, mientras la nave espacial se aleja, veremos que los relojes, y todos los procesos físicos en él, caminan más lentamente, como si estuviéramos observando el interior de la nave en cámara lenta. Durante el recorrido de regreso, mientras la nave se acerca a la Tierra, sucederá lo contrario: el tiempo en la nave visto desde la Tierra, o viceversa, parecerá transcurrir más rápidamente, y cada observador, en la Tierra y en la nave espacial, verá al otro como en cámara rápida. Al llegar el vehículo espacial a la Tierra, podrán comparar sus calendarios y restará que, de todos modos, el tiempo transcurrido en la nave es menor por un factor tal como indicamos más arriba. Por supuesto, la aparente contracción o dilatación del tiempo es un efecto notable sólo para velocidades cercanas a la de la luz.

Hasta aquí hemos considerado sólo viajes interestelares a velocidad constante. En esa situación, los pasajeros de una nave espacial no podrían percatarse, mediante la observación de efectos físicos, si se mueven o si se encuentran varados en el espacio: mientras la velocidad de la nave no cambie, sus pasajeros permanecerán flotando ingrávidamente en él. Pero en un viaje más realista, la velocidad del vehículo espacial debe empezar desde cero, acelerarse para aumentar progresivamente su velocidad y, en algún momento, empezar a frenarse para llegar a su destino con velocidad cero. Hay muchas maneras de lograr un viaje con estas características, pero el recorrido más sencillo es uno en el que la velocidad se aumenta uniformemente, es decir, se mantiene una aceleración constante. En la física clásica, un cuerpo que se acelera constantemente aumenta indefinidamente su velocidad; pero cuando la velocidad empieza a acercarse a la de la luz, surgen efectos relativistas que hay que tomar en cuenta: se puede demostrar que la velocidad del cuerpo se acerca gradualmente a la velocidad de la luz, pero sin alcanzarla nunca.


Para los tripulantes de un vehículo espacial, lo más cómodo es que la aceleración sea de unos 9.8 m/seg2 (es decir, la velocidad aumenta 9.8 metros por segundo cada segundo), o sea; 1 g, la aceleración con que los cuerpos caen en la superficie terrestre debido a la gravedad. De esa forma, los tripulantes se sentirán en cada momento como si estuvieran en la Tierra, en lugar: de flotar ingrávidamente (recuérdese que en un vehículo que se acelera, aparece una fuerza inercial que atrae a los ocupantes hacia la parte trasera del vehículo).

Así, un posible itinerario de viaje para ir de la Tierra a una estrella lejana podría ser el siguiente: la nave espacial se acelera uniformemente, aumentando cada vez más su velocidad hasta que, a la mitad del trayecto, el vehículo rota 180 grados y, a partir de ese momento, los motores de la nave la desaceleran (en la segunda parte del trayecto, el techo y el piso del vehículo espacial deben intercambiarse); finalmente, la nave llega a su destino con velocidad cero y sus tripulantes pueden aterrizar en algún planeta de la estrella a la que se dirigieron. El viaje de regreso es semejante: en la primera mitad del trayecto la nave se acelera y en la segunda mitad se desacelera, llegando a la Tierra con velocidad cero para poder aterrizar.

Veamos ahora cuánto tarda un paseo como el descrito. A la aceleración de 1 g, un viaje de ida y vuelta a Alfa Centauri, a cuatro años luz de distancia, tardaría unos 11 años y cuatro meses para los que se quedan en la Tierra, pero sólo siete años para los pasajeros de la nave espacial, debido a la contracción del tiempo. Si el viaje es más largo la diferencia de los tiempos es más notable: por ejemplo, al centro de nuestra galaxia, que se encuentra a 30 000 años luz, el viaje de ida y vuelta tardaría 60 000 años medidos en la Tierra y sólo 40 años para los viajeros
cósmicos; la nave espacial alcanzaría una velocidad máxima que sólo difiere una 2 000 millonésima de la velocidad de la luz; sus tripulantes regresarán cuando quizás ya no exista el género humano. 
 
{Fragmento de RELATIVIDAD PARA PRINCIPIANTES del FONDO DE CULTURA ECONÓMICA, 1989, ISBN 968-16-3152-8}

diciembre 01, 2008

When Does Your Brain Stop Making New Neurons?



The scientists are not so naive as to think they have discovered a magic wand that can turn animosity into compassion and hatred into benevolence, but the tarantula definitely raised their hopes. Over the years psychologists Phillip Shaver and Mario Mikulincer had uncovered more and more evidence that people's sense of emotional security shapes whether they become altruistic or selfish, tolerant or xenophobic, open or defensive. Once upon a time, that would have been that, for whatever their roots such traits were thought to be, by adulthood, as hard-wired as a computer's motherboard.




But with the new millennium scientists were finding that brain wiring can change, even in adults. That got Shaver, a professor at the University of California, Davis, and Mikulincer, at Israel's Bar-Ilan University, thinking: could they activate unused or dormant circuits to trigger the sense of emotional security that underlies compassion and benevolence? To find out, they gave volunteers overt or subliminal cues to activate brain circuitry encoding thoughts of someone who offered unconditional love and protection--a parent, a lover, God. The goal was to induce the feeling of security that makes it more likely someone will display, say, altruism and not selfishness. It worked. People became more willing to give blood and do volunteer work, and less hostile to ethnic groups different from their own. Offered a chance to inflict pain on an Israeli Arab with whom they were paired in an experiment (serving him painfully spicy hot sauce), Israeli Jews did not dole it out as they did without the security-circuit activation. They held back. And when they saw a young woman distraught over having to pick up a tarantula as part of an experiment, they volunteered to take her place.




OK, so they didn't all sign up to work in Darfur. But as recently as a decade ago, proposing that an adult brain could be rewired for compassion--or anything else, for that matter--without experiencing a life-altering epiphany would have been career suicide for a neuroscientist. Not anymore. Experts are overthrowing the old dogma that, by the ripe old age of 3, the human brain is relatively fixed in form and function. Yes, new memories could form, new skills could be mastered and wisdom could (in some) be gained. But the basic cartography of the adult brain was thought to be as immutable as the color of your eyes. This "neurological nihilism," as psychiatrist Norman Doidge calls it in his recent book, "The Brain That Changes Itself," "spread through our culture, even stunting our overall view of human nature. Since the brain could not change, human nature, which emerges from it, seemed necessarily fixed and unalterable as well."




But the dogma is wrong, the nihilism groundless. In the last few years neuroscientists have dismantled it pillar by pillar, with profound implications for our view of what it means to be human. "These discoveries change everything about how we should think of ourselves, who we are and how we get to be that way," says neuro-scientist Michael Merzenich of the University of California, San Francisco. "We now know that the qualities that define us at one moment in time come from experiences that shape the physical and functional brain, and that continue to shape it as long as we live."




The brain remains a work in progress even on so basic a parameter as its allotment of neurons. For decades, scientists assumed that adding new neurons to this intricate machine could only spell trouble, like throwing a few extra wires into the guts of your iPod. But in 1998 Peter Eriksson of Sweden's Sahlgrenska University Hospital and colleagues discovered that brains well into their 60s and 70s undergo "neurogenesis." The new neurons appear in the hippocampus, the structure deep in the brain that takes thoughts and perceptions and turns them into durable memories. And studies in lab animals show that the new neurons slip into existing brain circuits as smoothly as the Beckhams onto the Hollywood A list.




Brain structure is also malleable, recording the footprints of our lives and thoughts. The amount of neural real estate devoted to a task, such as playing the violin, expands with use. And when an area of the brain is injured, as in a stroke, a different region--often on the mirror-image side--can take over its function. That overthrew the long-held view called "localizationism," which dates back to 1861, when French surgeon Paul Broca linked the ability to speak to a spot in the left frontal lobe. But contrary to the belief that particular regions are unalterably wired for specific functions, even one as basic as the visual cortex can undergo a career switch. In people who lose their sight at a young age, the visual cortex processes touch or sound or language. Receiving no signals from the eyes, the visual cortex snaps out of its "waiting for Godot" funk and reactivates dormant wires, enabling it to perform a different job.




If something as fundamental as the visual cortex can shrug off its genetic destiny, it should come as little surprise that other brain circuits can, too. A circuit whose hyperactivity causes obsessive-compulsive disorder can be quieted with psychotherapy. Patterns of activity that underlie depression can be shifted when patients learn to think about their sad thoughts differently. Circuits too sluggish to perceive some speech sounds (staccato ones such as the sound of "d" or "p") can be trained to do so, helping kids overcome dyslexia. For these and other brain changes, change is always easier in youth, but the window of opportunity never slams shut.




From these successes, neuroscientists have extracted a powerful lesson. If they can identify what has gone wrong in the brain to cause, say, dyslexia, they might be able to straighten out aberrant wiring, quiet an overactive circuit or juice up a sluggish one. It won't happen overnight. But UCSF's Merzenich believes we have glimpsed only the surface of the ability of the brain to change. "The qualities that define a person have a neurological residence and are malleable," he says. "We know that in a psychopath, there is no activation of brain areas associated with empathy when he sees someone suffering. Can we change that? I don't know exactly how, but I believe we can. I believe that just as you can take a 17-year-old and put him through basic training, inuring him to violence, we can take a person who is insensitive and make him sensitive to others' pain. These things that define us, I'm convinced, can be altered." Only more research--and it's coming--will reveal how easily, and how much.




But what of the genes that shape our disposition and temperament? Here, too, malleability rules. As is often the case, this effect is easiest to detect in lab animals. Rats develop starkly different personalities depending on how they are reared. Specifically, if Mom is attentive and regularly licks and grooms them, they become well-adjusted little rodents, mellow and curious and non-neurotic mouse or rat. If Mom is neglectful, her pups grow up to be timid, jumpy and stressed out. Once, this was attributed to the powerful social effects of maternal care. But it turns out that Mom's ministrations can reach into the pups' very DNA. Maternal neglect silences genes for receptors in the pups' brains, with the result that they have few receptors and hence a hair-trigger stress response. Maternal care keeps these genes on, so the pups' brains have lots of receptors and a muted stress response. Inattentive moms also silence the genes for estrogen receptors in their daughters' brains; the females grow up to be less attentive mothers themselves. "It's almost Lamarckian," says Francis Champagne of Columbia University, referring to the discredited idea that offspring can pass along traits they acquire during life. "But experiences during a lifetime are passed on to the next generation."




Scientists are now beginning to see the first glimmerings of this in people, too. Very young children born with the form of a gene called 5-HTT associated with shyness usually are quiet and introverted. But by age 7, scientists led by Nathan Fox of the University of Maryland find, many are not. Only if the children have certain experiences--best guess: being raised by a stressed mother unable to provide emotional and physical protection--does the "shyness gene" live up to its billing. The molecular mechanism by which experiences reach down into the double helix and inhibit or elicit the expression of a gene is not as clear in people as it is in lab rats. At least, not yet. But it's an early sign that we are not necessarily slaves to the genes we inherit.




Few laypeople understand that neurological nihilism and genetic determinism have been so discredited. Most still embrace the idea that our fate is written in our DNA, through the intermediary of the brain wiring that DNA specifies. "It's puzzling that determinism is so attractive to so many people," says UCSF's Merzenich. "Maybe it's appealing to view yourself as a defined entity and your fate as determined. Maybe it's in our nature to accept our condition."




There is an irony to that. When people believe that their abilities and traits are fixed, interventions meant to improve academic performance or qualities such as resilience and openness to new experiences have little effect. "But if you tell people that their brain can change, it galvanizes them," says psychologist Carol Dweck of Stanford University, whose 2006 book "Mindsets" explores the power of belief to alter personality and other traits. "You see a rapid improvement in things like motivation and grades, or in resilience in the face of setbacks." None of that happens, or at least not as readily, in people who believe they are stuck with the brain they have.




This is not to say that everything will yield to the new brain science. There may turn out to be aspects of ourselves that resist every effort at change, for which we may be glad. But for too many decades, science sold the brain short. It is way too early in the battle against neuro-nihilism to declare anything beyond the reach of the brain's potential to transform itself.




Autor(es): Sharon Begley
Título de publicación: Newsweek. New York: Jul 2, 2007. Tomo 150, Nº 1/2; pg. 62
Tipo de fuente: Periodical
ISSN: 00289604

junio 04, 2008

triangulo de reciclado






En el fondo de algunos objetos de plástico se ve un triángulo como el de la figura de la tabla de abajo. En su interior aparece un número y en la parte inferior del mismo unas siglas. Tanto el número como las siglas hacen refencia a la composición química del plástico.





Esta información permite clasificar los plásticos según su composición como paso previo a su reciclado. En general, cuanto más bajo es el número más fácil resulta el reciclado.


En la tabla se pueden ver las distintas categorías en que se clasifican los plásticos para su reciclado















Los plásticos pertenecen a un tipo de sustancias químicas denominadas polímeros. Un polímero tiene una estructura en la que una pequeña parte, que se llama monómero, se repite un gran número de veces. A continuación se ven las estructuras de algunos de los plásticos mencionados.








mayo 23, 2008

“Sobre el Concepto de Derechos Humanos” – Francisco Laporta






Para Laporta, sería factible entender la correlatividad en sentido débil, en tanto que sí puede existir un deber sin derecho correlativo (el deber de votar no tiene derecho correlativo, pues nadie tiene el derecho a que otros voten), mas no un derecho sin deber.





Le parece que el derecho está antes de las acciones, pretensiones, exigencias, etc. Sostiene que el derecho es el título que subyace a todas las técnicas de protección, luego si alguien tiene un título, tiene una razón para exigir, pretender, etc. En términos de Raz, los derechos son razones para la acción. No es que se tenga derecho a x porque se nos reconozca una acción, sino que se reconoce tal acción porque tenemos derecho a x.





Si aceptamos lo anterior, los derechos anteceden conceptualmente a los deberes, entonces los deberes nacen de los derechos, no a la inversa. Esto, evidentemente no es entendible en términos positivistas duros.





Así pues, para Laporta los derechos son bienes fuertes que merecen ser tutelados jurídicamente a través de un sistema de protección. Esto va en relación al sistema jurídico de que se trate, no de un iusnaturalismo que hable de una valía metafísica per se.





Entonces, para el autor los componentes aislados del término derecho pueden verse en la siguiente definición: “La adscripción a todos y cada uno de los individuos de una clase a una posición, situación, aspecto, estado de cosas, etc. que se considera por el sistema normativo un bien tal que constituyen una razón fuerte particular para una protección normativa en su favor, a través de la imposición de deberes u obligaciones, la atribución de poderes e inmunidades, la puesta a disposición de técnicas reclamatorias, etc.[1]”








[1] LAPORTA, Franciso. Sobre el Concepto de Derechos Humanos. En Doxa, pp. 31.

febrero 11, 2008

It's All in the Brain




Illusions Reveal the Brain's Assumptions.

By Maya Pines




We can recognize a friend instantly—full-face, in profile, or even by the back of his head. We can distinguish millions of shades of color, as well as 10,000 smells. We can feel a feather as it brushes our skin, hear the faint rustle of a leaf. It all seems so effortless: we open our eyes or ears and let the world stream in.


Yet anything we see, hear, feel, smell, or taste requires billions of nerve cells to flash urgent messages along cross-linked pathways and feedback loops in our brains, performing intricate calculations that scientists have only begun to decipher.


"You can think of sensory systems as little scientists that generate hypotheses about the world," says Anthony Movshon, an HHMI investigator at New York University. Where did that sound come from? What color is this, really? The brain makes an educated guess, based on the information at hand and on some simple assumptions,
says Vilayanur Ramachandran, a professor of neuroscience at the University of California, San Diego.


To resolve ambiguities and make sense of the world, the brain also creates shapes from incomplete data, Ramachandran says. He likes to show an apparent triangle that was developed by the Italian psychologist Gaetano Kanizsa (see right). If you hide part of this picture, depriving the brain of certain clues it uses to form conclusions, the large white triangle disappears.


We construct such images unconsciously and very rapidly. Our brains are just as fertile when we use our other senses. In moments of anxiety, for instance, we sometimes "hear things" that are not really there. But suppose a leopard approached, half-hidden in the jungle—then our ability to make patterns out of incomplete sights, sounds, or smells could save our lives.

http://www.hhmi.org/senses/a110.html

enero 17, 2008

Dying to know the truth







Dying to know the truth: visions of a dying brain, or false memories?





The nature of mind-brain relationships and the possibility of life-after-death are some of the most profound issues relating to mankind’s place in the universe. The report in today’s Lancet by Pim van Lommel and colleagues of near-death experiences (NDEs) in survivors of a cardiac arrest provides intriguing data that are relevant to these issues. Theirs is the second prospective study of this type, the first being a smaller-scale study done in Southampton by Parnia and colleagues. Both groups of researchers think that their findings indicate a need for radical revision of current assumptions about the relationship between consciousness and brain function. van Lommel and colleagues ask, “How could a clear consciousness outside one’s body be experienced at the moment that the brain no longer functions during a period of clinical death with flat EEG?”. But the truth is that nobody knows when the NDEs reported by these patients actually occurred. Was it really during the period of flat EEG or might they have occurred as the patients rapidly entered or gradually recovered from that state?







Elsewhere, Parnia and Fenwick have reviewed NDEs during cardiac arrest and have considered the latter possibility. They think that such an explanation is unlikely, mainly because of anecdotal reports of patients accurately recalling events that took place during the actual cardiac arrest, apparently during the out-of-body experience (OBE) phase of the NDE. An OBE can be defined as an experience in which a person seems to perceive the world from a location outside the physical body. One such anecdote was reported to van Lommel and colleagues during the pilot phase of their study by a coronary-care-unit nurse. Unfortunately, they do not report whether any attempt was made to corroborate details with the patient.







Blackmore lists several alternative non-paranormal explanations as to why people may sometimes seem to accurately describe events occurring during their NDEs. These include “information available at the time, prior knowledge, fantasy or dreams, lucky guesses, and information from the remaining senses. Then there is selective memory for correct details, incorporation of details learned between the NDE and giving an account of it, and the tendency to tell a good story”.







Having said that, the OBE component of the NDE offers probably the best hope of launching any kind of serious attack on current concepts of the relationship between consciousness and brain function.







Recent psychological studies have shown conclusively that simply imagining that one has had experiences that had in fact never been encountered will lead to the development of false memories for those experiences. Interestingly, susceptibility to false memories correlates with tendency to dissociate which in turn correlates with the tendency to report NDEs. The prospective nature of the studies by van Lommel and colleagues and Parnia and colleagues is to be welcomed as a major advance over previous retrospective approaches.






Christopher C French
Anomalistic Psychology Research Unit, Goldsmiths College, University of
London, London SE14 6NW, UK
(e-mail: c.french@gold.ac.uk)

diciembre 18, 2007

Piotr Demianovich Ouspesky


n. Moscú, 5 de marzo, 1878 - m. Surrey, 2 de octubre, 1947) Filósofo y escritor ruso con orientación mística. Autor de varios libros de temática espiritual y filosofía esotérica. También dio conferencias y seminarios sobre las enseñanzas de George Gurdjieff, y sobre el Cuarto Camino, siendo uno de los principales difusores de este tipo de conocimientos en el ámbito occidental.

OUSPENSKY nació en Moscú en 1878. En 1908 viajó por Turquía, Grecia y Egipto, y cuando regresó a Rusia abandonó Moscú para establecerse en San Petersburgo, donde comenzó a dar conferencias públicas sobre sus viajes y su continua búsqueda de lo milagroso. Fue seguramente el más emblemático alumno de Gurdjieff, al cual conoció en Moscú, en la primavera de 1915. Sin embargo, a partir de 1918, la relación entre ambos fue menos intensa.

En 1920, debido a la Revolución rusa se vio obligado a refugiarse en Constantinopla, lugar en el que se reencontró con Gurdjiefff y organizó un grupo de estudios. Posteriormente se radicó en Inglaterra, donde escribió sus trabajos más importantes e intervino en la creación del Instituto Gurdjieff. En 1924 tornó a trabajar independientemente de Gurdjieff, coincidiendo con la partida de éste hacia América. La última vez que se vieron fue en París en 1930. Durante la Segunda Guerra Mundial se trasladó a EE.UU. En 1947 regresó a Inglaterra, falleciendo allí, en Surrey, el 2 de octubre de ese año.

Ouspensky ya era un conocido escritor antes de encontrarse con su maestro: En 1905 escribió su primera novela, La extraña vida de Iván Osokin, basada en la idea de la recurrencia eterna. En 1909 había publicado La cuarta dimensión, y en 1912 Tertium Organum, en el que retomaba las conclusiones acerca de la cuarta dimensión, agregándole tanto la relación entre ésta y la consciencia, así como ideas sobre otras disciplinas como la biología. Este libro quiso ser para él una continuación al Organum de Aristóteles y al Novum Organum de Francis Bacon; de ahí su nombre: traduciéndolo, Tercer Órgano.

La extraña vida de Iván Osokin (1905)
La cuarta dimensión (1909)
Tertium organum (1912)
Cartas desde Rusia (1919)
Fragmentos de una enseñanza desconocida
Psicología de la posible evolución del hombre
El cuarto camino (conjunto de conferencias y apuntes tomados en la propia Escuela)

George Ivanovich Gurdijieff



n. Alexandropol, 13 de enero, 1872 – París, 29 de octubre, 1949. Considerado como un maestro místico, filósofo, escritor y compositor ruso. Nacido a finales del siglo XIX en la Armenia rusa, su principal obra fue dar a conocer las enseñanzas del Cuarto Camino en el mundo occidental. Una personalidad misteriosa y carismática, con un agudo sentido crítico, y una elevada cultura tradicional, acaparó la atención de muchos, guiándolos hacia una evolución espiritual y humanitaria. Falleció el 29 de octubre de 1949 en Fontainebleau, Francia.


GURDJIEFF mostró que la evolución del hombre es el resultado del crecimiento y desarrollo interior individual; que tal apertura interior es la meta de t odas las religiones, de todos los caminos, pero que requiere un conocimiento directo y preciso, pero que sólo se puede adquirir con la ayuda de algún guía con experiencia y a través de un prolongado estudio de sí y del trabajo sobre sí mismo.» (de la Introducción de Perspectivas desde el mundo real, Ed. Sirio, España, pág 8.)

Nació en la actual Armenia (frontera turco-rusa), en Alexandropol (un barrio griego de la provincia de Kars), territorio bajo dominación otomana, pero recientemente (1878) conquistado por los rusos durante la Guerra Ruso-Turca (= Nacionalidad mixta o irreconocible). La fecha de nacimiento es incierta (01/01/1866, y hay que calcularla pensando en el antiguo calendario ruso, digamos finales del siglo XIX) los biógrafos no se han puesto de acuerdo con este dato, ya que también se señalan otros años (1872, 1873 y 1877). De madre armenia, y el padre: un pastor y carpintero de origen griego (Ioannas Giorgiades). Gurdjieff tuvo una infancia difícil. Su familia se mudó a la ciudad de Kars cuando niño.

Por su origen mixto, hablaba varios idiomas: ruso, turco, griego, armenio. En Kars, el padre Borsch (amigo de su padre), de la Iglesia Ortodoxa Rusa, se hace cargo de su enseñanza durante su juventud.

Hace un viaje cuando joven (Oriente, Asia), poco se conoce sobre su juventud hasta 1912, pese al relato autobiográfico que se encuentra en uno de sus libros "Encuentros con Hombres Notables" En sus viajes lejanos conoce gente con la cual luego forma un grupo (Los Buscadores de la Verdad) que continúa recorriendo lugares y absorbiendo conocimientos durante varios años. El viaje fue crucial para la recolección de las "tradiciones".

Formulación de la Doctrina del Cuarto Camino con múltiples orígenes en diversas tradiciones (budismo, sufismo, hinduísmo, cristianismo ortodoxo oriental).

En 1912 llega a Moscú luego de pasar más de 20 años de travesías, donde comienza a reunir un grupo de alumnos y forma el Instituto para el Desarrollo Armonioso del Hombre. Conoce a la condesa Julia Osipovna Ostrowska, se casan y permanecen juntos hasta que ella muere.

En 1914 aparece "Vislumbres de la Verdad" o más conocido como "La vida es Real Solo Cuando yo Soy" , el primer relato (anónimo) sobre el pensamiento de Gurdjieff (bajo su supervisión).

En 1915 conoce a Piotr D. Ouspensky, luego los contactos entre ambos son esporádicos. Ouspensky se convertiría en el principal difusor del Cuarto Camino en occidente (EUA, y Europa).

El grupo de estudiantes nómada: debido a la Revolución rusa. En 1917 viaja hacia Essentuki (Cáucaso) y 2da fundación del Instituto, luego en 1919 parte el grupo (la Sra. J.O. Ostrowska, los Stjoernval y los De Hartmann más Alexandre y Jeanne de Salzmann) hacia Tiflis (Georgia) 3ra fundación del Instituto. Después, por problemas políticos parten hacia Constantinopla donde son recibidos por Ouspensky (y el grupo de alumnos de éste). Pasado un tiempo se separan y el grupo viaja a Berlín, luego Londres, sin buenos resultados y finalmente se asientan en París.

En 1922, compran el Château du Prieuré (Fontaine Blue)a la viuda de Maitre Labón el abogado de Dreyfus, cerca de Fontainebleau, en París, donde se reabre su Instituto para el Desarrollo Armonioso del Hombre. Acondicionan la mansión para poder realizar sus prácticas (con un gimnasio y un teatro) y aparece la casa de estudios (Study House). Ellos son los filósofos del bosque. Los esposos Salzmann se encargan de la "publicidad" de Gurdjieff en los círculos franceses.

A fines de 1923 se estrena públicamente en el Théâtre des Champs-Élysées los movimientos y danzas sagradas con el nombre de "La Lucha de los Magos" que se practicaban en la casa y con éxito impresionan al público.

1924 viaja a EUA con la compañía de danzas haciendo presentaciones en New York y Chicago. Alfred R. Orage (editor, autor y filósofo inglés) es el nexo con Norteamérica y a partir de este momento, varios personajes del nuevo continente siguen a Gurdjieff.

De vuelta a París, sufre un grave accidente automovilístico. Restringido en sus actividades, se dedica a escribir (1924-1935) con la colaboración administrativa y editorial de Olga de Hartmann y de A.R. Orage.

En 1926 su esposa muere por un cáncer avanzado. La situación del Instituto es crítica y les cuesta mucho mantenerlo. Varios discípulos se alejan y siguen propagando las enseñanzas de Gurdjieff.

Ya habían pasado más de 10 años, y en 1933 abandonan la mansión que ya no podían costear. Ahora Gurdjieff se instala en un pequeño departamento en París desde donde continúa sus con sus enseñanzas -hasta su muerte-.
En 1934 fallece Alfred R. Orage.

Continúa viajando a EUA y algunos alumnos suyos lo van siguiendo y otros se alejan. Con esfuerzo, se las arreglan para sobrepasar las dificultades de la Segunda Guerra Mundial. Ouspensky se refugia en EUA desde donde sigue con la difusión del Cuarto Camino.

En 1947 fallece P.D. Ouspensky. Por encargo de la viuda, Sophia Ouspensky, el grupo de alumnos que éste tuviera en Inglaterra harán contacto directo con Gurdjieff en París. También fueron bienvenidos los alumnos de Bennett venidos desde Londres. Así, el departamento de Gurdjieff se atiborraba de gente que lo acompañaría hasta sus últimos días...

Para 1949 ya había arreglado la publicación de la Primera serie (Relatos de Belcebu a su Nieto) en Londres y New York. El 29 de octubre de ese año muere en el hospital, en Fontainebleau y es enterrado junto a su madre y a su esposa.
Tanto los alumnos de Gurdjieff y Ouspensky fundadores del Cuarto Camino continuaron difundiendo sus enseñanzas a través de las ensñanzas que los mismos (Ouspensky y Gurdjieff) habian dejado plasmadas en sus libros.

Escritos
Del Todo y de Todas las cosas , G.I. Gurdjieff.
«Diez libros expuestos en tres series (3+3+4), todos ellos escritos según principios totalmente nuevos de razonamiento lógico, tendiendo estricta y directamente a la solución de los siguientes tres problemas...»

1. Relatos de Belcebú a su Nieto. Una crítica objetivamente imparcial sobre la Vida del Hombre. (3 Libros). Para «destruir implacablemente, sin compromiso alguno, las creencias y opiniones arraigadas durante siglos en la mente y en los sentimientos del lector, con respecto a todo cuanto existe en el mundo.» [principalmente, las falsas ideas que se tiene de uno mismo, de los demás y de los prejuicios]

2. Encuentros con Hombres Notables. (3 Libros) [una autobiografía alegórica]. Para «familiarizar al lector con el material necesario para una nueva creación y poner a prueba su solidez y su calidad.»

3. La Vida es Real sólo cuando YO SOY. (4 Libros) [¿incompleta?]. Para «contribuir al surgimiento, en la mente y en los sentimientos del lector, de una representación veraz y exacta, no del mundo ilusorio que ahora percibe, sino del mundo que existe en realidad.»

El heraldo del bien que vendrá. G.I. Gurdjieff.

Los Aforismos. G.I. Gurdjieff. Treinta y ocho sentencias inscriptas en el toldo del "Study House" (en el Prieuré) usando una escritura especial.

Conversaciones
Perspectivas desde el mundo real. G.I. Gurdjieff.
Recopilación de palabras e instrucciones dadas por Gurdjieff en charlas, conversaciones y conferencias a través de los relatos de alumnos y colegas según fueron recordadas. La compilación y ordenamiento fue el trabajo de Olga de Hartmann, quien desde 1917 (Essentuki) estuviera presente en todas esas reuniones. [Se recomienda empezar con este libro el abordaje a la obra de Gurdjieff, pues algunas de las conversaciones fueron posteriormente material levemente modificado para Relatos de Belcebú...]

Artísticas
La lucha de los Magos . Ballet escrito por G.I. Gurdjieff.
Dedicado a Geltzer. "Su propósito es presentar un interesante y bello espectáculo. Por supuesto, bajo las formas visibles se oculta cierto significado. El lugar principal en este ballet lo ocupan ciertas danzas. en el ritmo de ciertas danzas, en los movimientos y combinaciones precisos de los danzantes, se evocan vivamente ciertas leyes. Tales danzas se llaman sagradas. Algunas de estas danzas se reproducen en La Lucha de los Magos. En su base se hallan tres pensamientos... " (extracto de Vislumbres de la Verdad, Anónimo, 1914).

Otras coreografías sobre los movimientos y las danzas sagradas.
Conservadas por Jeanne de Salzmann, bailarina y coreógrafa que desde 1919 acompañando a Gurdjieff por 30 años, participó en todas las etapas de su trabajo e incluso llevó la responsabilidad de "los grupos" durante los últimos 10 años.
Alrededor de 300 piezas musicales. Compiladas por el músico Thomas de Hartmann, quien trascribía las improvisaciones e interpretaciones que hacía Gurdjieff en su harmonio portátil. El sello Naive ha completado en el año 2001 la publicación del conjunto de la obra pianística de Gurdjieff-De Hartmann en 9 CDs.

diciembre 05, 2007

Condición Humana



¿QUÉ ES ESO DEL “HOMBRE”?
Por: Henryk Karol Kocyba





Existen algunos conceptos universales cuyo significado es más o menos obvio para cualquier ser humano, como el bien, el mal, la belleza, la cultura, el arte, etc. No obstante, a la hora de tratar de definir más precisamente estas nociones, surgen serios problemas. Resulta, que varios de los conceptos aparentemente universales son virtualmente indefinibles de una manera igualmente aceptable para todos.Una de estas nociones es, sin duda, la condición humana. ¿Cómo definir, precisa y objetivamente, lo que nos hace humanos? Los filósofos, los psicólogos, los antropólogos, los biólogos, los lingüistas, los genetistas y varios eruditos más, han escrito miles de sendas obras tratando de delimitar la esencia de nuestra condición como hombres. Acudiendo a las características biológicas, a la complejidad del cerebro, a la cultura, a la capacidad intelectual, la autoconciencia, al arte, al lenguaje, etc., se ha tratado de múltiples maneras trazar la línea divisoria entre el Homo sapiens sapiens (que es nuestro nombre científico en latín) y los demás seres vivos del planeta. Ante la extrema complejidad del asunto, y reconociendo mis propias limitaciones, definiré a lo largo de próximos textos la condición humana de una manera amplia y profunda. Lo que a continuación esbozaré, a grandes rasgos, es lo que considero esencial para una definición amplia e integral del hombre. Pero es de importancia absolutamente crucial a que el lector tenga la conciencia de que todos los tópicos aquí tratados se presentan de una manera extremadamente resumida.




Según mi punto de vista, basado en la óptica integradora de la Antropología, la condición humana abarca los siguientes componentes:

• La dimensión biológica.

• La dimensión psicológica.

• La dimensión socio-cultural.




Tan sólo tomando en cuenta conjuntamente estas tres dimensiones generales, resulta posible acercarnos a la esencia del hombre, a nuestra condición como humanos.




La definición del hombre tiene que partir, necesariamente, de la dimensión biológica, puesto que antes que nada somos una especie biológica, somos parte de la naturaleza viva y compartimos con todos los demás organismos del planeta la misma herencia bioquímica de ADN. La dimensión biológica abarca, entre otras cosas, a nuestra posición en la clasificación de los organismos vivos, a nuestras características anatómicas y fisiológicas, a nuestra genética y a nuestra organización nerviosa.




Nosotros, es decir, los Homo sapiens sapiens, somos una subespecie de la especie Homo sapiens. Ésta pertenece al género Homo, que por su lado pertenece a la familia Hominidae, es decir, a la familia homínida. Esta última es en la actualidad monotípica, es decir, compuesta por un solo género (Homo) y una sola especie (Homo sapiens). Pertenece a la súper familia Hominoidea, que a su vez es parte del suborden Haplorhini. Este último es uno de los subórdenes del orden de los primates.




Al Homo sapiens sapiens se puede definir como un homínido cuya talla adulta oscila entre 1,5 y 2 metros, con pigmentación de la piel muy variable, desde blanco pálido hasta negro; cabello formando melena y barba y bigote en los masculinos adultos, es decir, se caracteriza por la reducción de pelo en todo el cuerpo; el hombre come de todo, es terrestre y diurno, con distribución geográfica por todo el mundo. Su postura es erguida, su locomoción bípeda, su arcada dentaria es parabólica y los caninos no sobrepasan el nivel de los restantes dientes; su morfología de la cara es reducida y corta, pero su neurocráneo es grande y esferoidal, con crestas muy débiles o ausentes. Todas las fases del desarrollo individual son largas. Las extremidades pelvianas (piernas) son más largas que las escapulares (manos), el pulgar de la mano es oponible pero el dedo gordo del pie no lo es.




Desde el punto de vista de la genética, el genoma humano está constituido por aproximadamente 40 mil genes, agrupados en 46 cromosomas, salvo las células sexuales, que contienen 23 cromosomas.




El ADN humano está integrado por tres mil millones de pares de nucleótidos. Cerca del 98% o más de esta secuencia es idéntica al ADN de los simios, que significa que la distancia genética entre ellos y nosotros es tan solo del 2% o menos, especialmente para los chimpancés, cuyo genoma es igual al nuestro en el 99%. En términos más detallados, el genoma de los simios, que consta de 48 cromosomas, difiere del patrón humano tan sólo por cinco mutaciones genéticas y una mutación cromosomal. Esta última, en forma de la fusión céntrica, redujo el número de cromosomas de 48 a 46, marcando así nuestra singularidad genética.




Algo que salta de inmediato cuando pensamos sobre lo que es exclusivamente nuestro, es la inteligencia y el órgano de ésta: el cerebro. La parte de nuestro cuerpo encargada de las funciones de inteligencia, y que se encuentra localizada en el interior del cráneo, se llama encéfalo. Éste se compone de tres órganos: el cerebro, el cerebelo y el bulbo raquídeo. En el primero se llevan a cabo las funciones superiores relacionadas con la inteligencia; el segundo, el cerebelo, se encarga de la coordinación motora general y del equilibrio del cuerpo, mientras que el bulbo raquídeo está encargado de regular las funciones como ritmo respiratorio, latido cardíaco y otras funciones automáticas. Una característica definitoria del hombre es su grado muy elevado de encefalización, es decir, del valor que tiene que ver con la proporción entre el tamaño del cuerpo y el tamaño del cerebro, y que expresa el nivel relativo del desarrollo del cerebro en las diferentes especies. Somos la especie más ecefalizada existente en la historia evolutiva de la Tierra: nuestro índice de encefalización es mayor de 7, y nos siguen los delfines con un valor mayor de 4.




En su totalidad, el cerebro está constituido por dos diferentes sustancias: la llamada materia blanca, que es la parte interna del órgano y constituye la mayor parte de su volumen, y la materia gris, que conforma la parte externa del cerebro llamada corteza o córtex. La materia gris esta compuesta por las células nerviosas altamente especializadas, llamadas neuronas, mientras que la materia blanca está constituida por las prolongaciones de las neuronas, llamadas axones, que sirven para conectar y relacionar a las neuronas entre sí. Las conexiones entre diferentes neuronas se llaman sinapsis, y cada neurona tiene de mil a 10 mil de ellas. La transmisión de información de una neurona a otra, es decir, el funcionamiento de las sinapsis, se lleva a cabo de manera bio-químico-energética gracias a las sustancias químicas llamadas neurotransmisores. El número de neuronas se calcula, según el autor, de 14 a 100 mil millones, siendo más probable esta última cifra; el número de sinapsis sería, entonces, de cientos de billones.




Como es sabido, el cerebro humano en su totalidad tiene una estructura con tres niveles de organización, cada uno de los cuales corresponde a una fase esencial de la evolución. El más antiguo, llamado arquencéfalo y con una antigüedad de unos 200 millones de años, corresponde al momento de la dominación de los reptiles en la evolución biológica; le sigue el paleoencéfalo, también llamado sistema límbico, con una antigüedad de unos 100 millones de años, que es particularmente desarrollado en los mamíferos superiores; por encima de los dos primeros está el cerebro superior, llamado neoencéfalo o neocórtex, de una antigüedad tan sólo de un millón de años. De la totalidad de neuronas del cerebro,el 70% (unos 10 mil millones,) de ellas se localiza en el neocórtex, dando una cantidad aproximada de 10 a la 2783000 potencia de sinapsis, que es una cifra que se escribe con más de dos millones y medio de ceros.




Funciones que controla el sistema límbico

Ahora bien, lo específicamente humano en cuanto al cerebro, se localiza en la parte superior del neocórtex, o sea, en la corteza cerebral. Esta última tiene el espesor de tres milímetros y su volumen es de 300 mm. cúbicos (ante los 1350 cm. cúbicos del volumen promedio del cerebro humano). El gran desarrollo de la corteza cerebral humana causó que ésta, para poder caber en el cráneo, tuviera que replegarse, formando así las llamadas circunvoluciones; en consecuencia, dos tercios de la corteza están hundidos en la profundidad de los surcos de estas circunvoluciones. Los surcos bien marcados se llaman fisuras y estas últimas separan entre sí amplias zonas de la corteza llamadas lóbulos, que son cuatro en cada hemisferio cerebral: frontal, temporal, parietal y occipital. Desde la perspectiva de este artículo, el más importante es el lóbulo frontal, puesto que es responsable de una serie de capacidades psíquicas exclusivas del hombre o de aquellas que entre nosotros encuentran su máxima expresión. Entre estas capacidades superiores, aparte del control de las funciones motrices primarias, podemos mencionar: la de la coordinación motor del habla, del control de las emociones, de laposibilidad de concentrarse en una tarea, de la planificación, de la anticipación de acontecimientos, del mantenimiento de una idea en la mente durante largo tiempo, del control del uso de la memoria, etc. Este lóbulo es, entonces, la parte rectora del cerebro.

Las funciones del lóbulo frontal son una manifestación de una de las características fundamentales del cerebro humano: la existencia de especializaciones funcionales de sus diferentes partes. Lo anterior se manifiesta tanto en su estructura total, mediante la llamada lateralización del cerebro, como en su organización de la corteza, mediante la topografía de las zonas corticalesresponsables de las funciones determinadas. El fenómeno de la lateralización, que determina la arquitectura asimétrica del cerebro y parece ser una característica propia de nuestra especie, significa la especialización funcional de los dos hemisferios cerebrales. En términos generales, el hemisferio izquierdo está especializado en las funciones relacionadas con el lenguaje, los movimientos de precisión de la mano derecha, la capacidad de análisis y la percepción de secuencias temporales. El hemisferio derecho se relaciona con la habilidad de la mano izquierda, la capacidad de captar procesos de manera global, el reconocimiento de rostros, la visión espacial, las habilidades musicales, el control del tono de voz, la expresión y reconocimiento de las emociones, etc. En cuanto a la topografía funcional de las zonas corticales, hay cuatro tipos generales de estas:




1. Las zonas primarias, que tienen una relación directa con el mundo exterior y que corresponden a las funciones sensitivas, táctiles, visuales, auditivas y motoras.

2. Las zonas secundarias, unidas y enlazadas con las primarias, correspondiendo no a unas funciones concretas sino a la síntesis de las sensaciones y las funciones musculares.

3. Las zonas terciarias, también especializadas, cuya función es asociar y reconocer las informaciones procedentes de los órganos sensoriales, así como coordinar los gestos.

4. Las zonas no especializadas, llamadas "mudas", que no tienen relación con el mundo exterior y sus funciones son globales, no específicas.




En estas últimas, las “mudas”, que aparecen tardíamente en la evolución y que representan el 26% de la superficie cortical, radica la esencia neurobiológica del hombre. Localizadas básicamente en el lóbulo frontal, controlan las funciones de razonamiento, de elaboración del pensamiento, de adquisición de conocimientos, de inteligencia y la memoria, aquí se crean las abstracciones y las expresiones simbólicas. En suma, en ellas se gesta la conciencia y el modelo intelectual del mundo.




La dimensión psicológica de la condición humana es otra que aglutina varias de las características exclusivas y definitivas de nosotros. La conciencia introspectivo-reflexiva (que permite concienciar las impresiones, emociones, sentimientos, imaginaciones, pensamientos, necesidades, etc.), el pensamiento simbólico y abstracto, la personalización e individualización de la conducta, la exploración crítica de lo desconocido y varias características más, constituyen la unidad psicológica de nuestra especie. Todas ellas contribuyen a la conformación del modelo mental de la realidad que es propio para nuestra especie. Este modelo incide fuertemente en el comportamiento humano, que está polarizado por dos programas diferentes:




1. El programa del genotipo biológico (la naturaleza animal del hombre), que es hereditario.

2. El programa del normotipo cultural (la naturaleza humana del hombre), que es transmitido mediante la educación y la socialización en general, es decir, es culturalmente construido.




Las interacciones dinámicas entre estos dos programas, frecuentemente opuestos en sus tendencias, determinan la totalidad de la conducta humana.




La dimensión socio-cultural de la condición humana es la tercera que nos hace singulares. Abarca una larga lista de características, tales como la producción, utilización y reutilización de herramientas, los complejos comportamientos instrumentales, la construcción de modelos explicativos de la realidad (la religión, la ciencia), la creación de complejos sistemas de la organización social, el arte, el lenguaje y otros sistemas de comunicación convencional (las matemáticas, los códigos computacionales), para mencionar tan sólo algunas.




El aspecto clave es aquí la noción de cultura. Como es bien sabido, existe un elevado número de las definiciones de ésta, siendo la Antropología la ciencia que más ha aportado en este campo. Se acepta ampliamente que la cultura humana (en términos generales, no en términos específicos de las culturas regionales) es el conjunto de los aspectos del comportamiento que se aprenden y transmiten generacionalmente mediante sistemas simbólicos arbitrarios que permiten las descripciones de objetos, conceptos y sentimientos comunicables de forma inteligible a otros seres humanos.




Sus rasgos fundamentales son:

• La cultura no es hereditaria ni congénita sino adquirida.

• Es sistemática y no aleatoria (obedece a modelosespecíficos de comportamiento).

• Es transmisible por enseñanza.

• Es una adaptación extrasomática a medios ambientales específicos.

• Cada cultura puede construir un medio ambiente particular.




En persona, sin embargo, me inclino, por la definición de cultura propuesta por Wiercinski, quien bajo este concepto entiende “un sistema, socialmente organizado, de adaptación consciente de la especie humana al medio ambiente, realizada mediante los productos materiales y las creaciones intelectuales, cuya finalidad es la adecuada alimentación de las diferentes necesidades del hombre”.




Esta última definición implica aclarar el término de las "necesidades humanas". Éstas se entienden, antropológicamente hablando, como los trastornos estereotípicos del equilibrio dinámico en el individuo, causados por la falta o sobredosis de alguna sustancia, energía o información, que determinan la ejecución de las respuestas adaptativas encaminadas a alimentar adecuadamente la necesidad. Estas funciones adaptativas reestablecen el equilibrio afectado del individuo y son coordinadas por el sistema nervioso central. En términos generales, las necesidades humanas pueden ser agrupadas en dos categorías:




1. Las necesidades animales del hombre, relacionadas con la autoexistencia y la reproducción, y que son alimentadas mediante las respuestas genéticamente determinadas. Los centros cerebrales que controlan estas respuestas se localizan en el arquencéfalo y en el sistema límbico.

2. Las necesidades específicamente humanas del hombre, como la del conocimiento general del mundo, la de sentido de la vida, la del contacto social y las necesidades estéticas; éstas son alimentadas, básicamente, mediante las respuestas conscientes de la voluntad. Los centros cerebrales que controlan estas respuestas se localizan en el neocórtex.




Partiendo de esta visión esquemática de las necesidades humanas, la cultura del hombre también puede ser dividida en dos categorías:




1. La cultura material, entendida como la suma de todos los productos materiales y los comportamientos instrumentales que participan en la alimentación de las necesidades animales del hombre.

2. La cultura intelectual, entendida como la suma de todos los productos materiales y los comportamientos instrumentales que participan en la alimentación de las necesidades específicamente humanas del hombre.




Esta última abarca, entre otras cosas:

• Los métodos sociales de obtención, codificación, transformación y transmisión de la información (por ejemplo, el lenguaje, la escritura, la ciencia, etc.).

• Los sistemas ideológicos y de control social (por ejemplo, la magia, la religión, las costumbres, las leyes, la administración, la política, las formas de gobierno, etc.)

• Las técnicas de educación y propaganda.

• La creación artística y las obras de arte en sí.




Las tres dimensiones de la condición humana, resumidas arriba de una manera extrema, definen en conjunto al hombre moderno. Es importante remarcar, que las diferentes características de esta condición han aparecido en distintos momentos de la evolución del hombre; algunas son muy antiguas, como el bipedismo o el comportamiento instrumental (surgen hace millones de años), otras, como el lenguaje, el arte y la religión, aparecieron “apenas” en las últimas fases de la evolución del hombre (hace decenas de miles de años). Pero una pregunta reviste, desde esta perspectiva, importancia central: ¿cuándo y dónde aparece el hombre morfológicamente moderno, tal cual como somos nosotros ahora? Gracias al cúmulo de los datos paleogenéticos, paleoantropológicos y arqueológicos, así como finos modelos interpretativos, hoy en día contamos con un firme esquema del proceso evolutivo del hombre, quese expone en el otro texto.

septiembre 13, 2007

¿Qué son las neuronas?


 Son son células nerviosas que realizan las siguientes funciones:

- Transportar la información y los estímulos captados por los órganos sensoriales.
- Trasladar las respuestas a esos estímulos hasta los órganos que las van a realizar.
- Llevar las "órdenes" que permiten que los distintos órganos funcionen adecuadamente.
- Interpretar estímulos y elaborar respuestas. En los animales más evolucionados como el hombre, realizan las llamadas "funciones superiores": Inteligencia, memoria, razonamiento, emociones, etc.
- Controlar el funcionamiento de los órganos y sistemas vitales (latido cardíaco, ritmo respiratorio, digestión, etc.)

Las neuronas son las células más especializadas, ¿por qué?

Las neuronas son las células más especializadas, por lo que no saben cumplir más función que la fundamental tarea que realizan, por ello no pueden dividirse, ni alimentarse, ni defenderse por si mismas. Por ello la naturaleza les ha dotado de lo que en lenguaje vulgar serían sus asistentes personales, cocinero, mayordomo, escolta, etc.

Este cuerpo de guardia está compuesto principalmente por:

Los astrocitos que activan la maduración de las neuronas.

Las células de Shwann La función de las células de Schwann consiste en hacer de aislante, mediante la mielina. Este aislante que envuelve al axón, provoca que la señal eléctrica que lo recorre no pierda intensidad.

Los oligodendrocitos además de la misión de sostén y unión, desempeñan una importante función, que es la de formar la vaina de mielina en el sistema nervioso central.
Las mitocondrias, los cuerpos de Nisi y el aparato de Golgi que ahora veremos.


¿En qué partes principales se dividen las neuronas?

a)Soma: Es el cuerpo de una neurona, el cual contiene el núcleo y los nucléolos de la neurona. Dentro del cuerpo se hallan:

Los cuerpos de Nissi: Que sintetizan las proteinas.

El aparato de Golgi: Que empaqueta material en vesículas para su transporte a distintos lugares de la célula.

Las mitocondrias cuya función suministrar la mayor parte de la energía necesaria para la actividad celular.


b) Dendritas y Axones: Son los cables de la neurona, prolongaciones que son vías de entrada y de salida, respectivamente, de los impulsos nerviosos


¿Dónde se encuentran las neuronas?

Pues no, no sólo en el cerebro, como pensábamos la mayoría, sino exáctamente en el encéfalo, y también en los ganglios linfáticos y en la médula espinal.


¿Cuántos tipos de neuronas hay?

Por el número de prolongaciones:

- Monopolares: tienen una sola prolongación de doble sentido, que actúa a la vez como dendrita y como axón (entrada y salida).

- Bipolares: Tienen dos prolongaciones, una de entrada que actúa como dendrita y una de salida que actúa como axón.

- Multipolares: Son las más típicas y abundantes. Poseen un gran número de prolongaciones pequeñas de entrada, dendritas, y una sola de salida, el axón.

Por la función:

- Sensitivas: las que transmiten impulsos producidos por los receptores de los sentidos.

- Motoras o efectoras: las que transmiten los impulsos que llevan las respuestas hacia los órganos encargados de realizarlas.

- De asociación: unen entre sí neuronas de diferentes tipos.


¿Cómo funcionan las neuronas?

El impulso nervioso es una onda de naturaleza eléctrica que se crea en las neuronas y en algunas células sensoriales, al incidir sobre ellas algún tipo de estímulo, externo o interno.

Esta onda se transmite por la membrana de la neurona en sentido

DENDRITAS al CUERPO NEURONAL al AXÓN.

La transmisión eléctrica por la membrana neuronal es IMPULSO NERVIOSO.

Este impulso es la base de todas las funciones nerviosas y se puede medir mediante el encefalograma, que si es plano ya sabéis lo que sucede...

Cuando el impulso nervioso llega al final del axón de una neurona tiene que "saltar" hasta las dendritas de la siguiente neurona porque las neuronas no están pegadas unas a otras, sino que hay un pequeño espacio entre una y otra, llamado ESPACIO SINÁPTICO.

El "salto" del impulso nervioso se hace por medio de unas moléculas químicas llamadas NEUROTRANSMISORES que salen de la primera neurona, cuando llega el impulso nervioso, y llegan a la siguiente neurona provocando un nuevo impulso eléctrico.